Qué puede salir mal en su presecado y cómo solucionarlo antes de que genere pérdidas

El presecado tiene un espacio garantizado en las propiedades que buscan productividad y control de costos. Sin embargo, quienes ya producen saben que no perdona descuidos. En muchos casos, el clima ayuda y el corte se realiza bien. Aun así, un simple error de manejo o de sellado puede poner en riesgo parte del trabajo. Cuando esto ocurre, el problema rara vez proviene del campo y casi siempre está en los detalles del proceso. Al fin y al cabo, la técnica funciona porque mantiene el valor nutricional del forraje y reduce la dependencia del clima.
Sin embargo, solo entrega el resultado esperado cuando cada etapa se ejecuta con precisión. Por eso, la humedad, la protección y el almacenamiento se convierten en factores decisivos para la calidad final. Estos tres puntos determinan si el alimento se mantendrá en buen estado durante meses o si empezará a deteriorarse incluso antes de llegar al comedero. ¿Vamos a conocerlos mejor?

Factores que influyen en la calidad del presecado

Humedad

El primer riesgo para la calidad del presecado ¡Es muy importante prestar atención a los rangos de humedad del forraje que será almacenado! La fermentación disminuye significativamente cuando el forraje tiene una humedad inferior al 50%. En estas condiciones, los fardos comienzan a enmohecerse rápidamente después de ser abiertos. Por eso, es necesario aumentar el número de capas para mejorar el sellado y conservar mejor el material. En la práctica, la humedad fuera del punto es el problema más frecuente. Muchos productores, intentando ganar tiempo, empacan el forraje aún mojado. Como consecuencia, ocurre una fermentación descontrolada, con calentamiento interno y pérdida de proteína. Estos efectos hacen que el fardo se oscurezca, cambie de olor y reduzca el valor nutricional del alimento. Durante el proceso de ensilado, es fundamental hacer fardos lo más densos posible. Esta densidad aumenta la cantidad de materia seca por volumen y, al mismo tiempo, reduce el oxígeno dentro del fardo. Así, se disminuyen las pérdidas por respiración, calentamiento y caída en la calidad del forraje después del empacado y el plastificado. Envuelva los fardos con el plástico stretch lo más rápido posible para reducir los daños causados por el calentamiento. Los estudios muestran que los fardos no embalados mantienen temperaturas internas de 49 a 55°C por más de 3 semanas después del empacado, con pérdidas significativas de proteína y FDN.

Aplicación de Película Agrícola

Se recomienda que el proceso de plastificación de los fardos se realice en un área cercana al lugar de almacenamiento, que debe estar limpio, seco y bien drenado, para que los fardos sufran la mínima manipulación posible, evitando perforaciones y daños que permitan la entrada de aire. Antes de iniciar el proceso, es importante verificar si el mantenimiento de la máquina plastificadora está al día. También revise si los rodillos están limpios, ya que suelen acumular adhesivo y provocar un aumento excesivo en el preestiramiento. Durante la preparación, ajuste la unidad de preestiramiento de la máquina para alinear el plástico con el eje horizontal y central del fardo. A continuación, verifique el grado de preestiramiento midiendo el ancho del plástico aplicado en una superficie plana del fardo. Evite aplicar la película bajo la lluvia. La viscosidad puede reducirse y permitir la posterior entrada de oxígeno, causando deterioro. Independientemente del tiempo previsto de uso, se deben aplicar un mínimo de 6 capas. Siga el método 2+2+2, es decir, aplique 6 vueltas completas de película con un solapamiento del 50%. Una menor cantidad de capas reduce el espesor de cobertura del silo-fardo, lo que favorece la entrada de oxígeno y, en consecuencia, el calentamiento, la pérdida de calidad y el desarrollo de hongos y toxinas.

Transporte y apilamiento

Incluso con un proceso bien ejecutado en el campo, las pérdidas pueden volver a aparecer durante el transporte y el almacenamiento si estas etapas no se realizan correctamente. Por eso, redoble la atención al iniciar la manipulación de los fardos. Evite utilizar agarradores sin regulación de presión, ya que aumentan el riesgo de daños. La fuerza excesiva rompe las capas de compactación del fardo, permitiendo la entrada de aire y acelerando el proceso de degradación del forraje. De esta forma, parte del valor nutricional del alimento se pierde incluso antes de su uso.

Almacenamiento

Apile los fardos cilíndricos con alto contenido de materia seca en posición horizontal, dejando los laterales hacia abajo. En este caso, es posible apilar hasta tres unidades. Para los fardos más húmedos, densos y pesados, manténgalos también en posición horizontal, pero limite la pila a dos unidades superpuestas.

Cómo evitar pérdidas y mantener el presecado protegido en cada etapa

La elección de los materiales, el tiempo entre el corte y el sellado, la forma de almacenamiento: todo esto influye en el resultado final. Y es precisamente ahí donde las soluciones de Extraplast marcan la diferencia. Al fin y al cabo, no cambian el proceso, pero brindan seguridad en cada etapa, protegiendo el alimento contra los errores más comunes.

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Además, estos productos fueron desarrollados para soportar la rutina de la finca y garantizar que el esfuerzo realizado en el campo no se pierda en el almacenamiento. Con ellos, usted evita desperdicios, mantiene la previsibilidad de la alimentación y aprovecha mejor cada cosecha.

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